La huelga del 29 de septiembre no es sólo un derecho, es una necesidad democrática
Fecha:   31/08/2010

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Ya queda menos de un mes para la fecha señalada
Los sindicatos CC OO y UGT formalizarán el próximo martes, día 7, ante el Ministerio de Trabajo, la convocatoria de huelga general para el próximo 29 de septiembre. Dicha formalización es imprescindible para hacer la convocatoria legal. A partir de ese momento, desde el Ministerio de Trabajo se diseñarán los servicios mínimos de actividades como el transporte, la sanidad o la educación.

Sin duda, padecemos una crisis motivada por las desregulación política de los mercados y la avaricia de la economía especulativa.

Sin embargo, y para sorpresa de todos los ciudadanos de izquierdas, el gobierno del partido que se llama “obrero” ha utilizado la crisis para justificar una reforma laboral que sólo beneficia a sus causantes. Una reforma que abarata el despido, merma los derechos adquiridos de los trabajadores, y que difícilmente va a contribuir a crear empleo, más bien solo a destruirlo.

De hecho, las reformas del gobierno de los últimos tiempos, incluyendo el recorte de los salarios a los funcionarios y la congelación de las pensiones, significan una agresión manifiesta a la democracia, la dignidad política y a los derechos de la ciudadanía, y son impropios de un partido de izquierdas.

Se ha intentado evidenciar que no ha podido representar a sus votantes porque su gobierno ha estado sometido a las leyes del los mercados financieros. Pero no es verdad. Hay alternativas de izquierdas, para quienes sean realmente valientes y sobre todo, coherentes con los principios que defienden y con los ciudadanos que les votaron.


Los gobiernos pueden y deben defendernos del asalto de los especuladores.

Aceptar como inevitable un deterioro permanente de nuestras condiciones de trabajo significa renunciar a la ciudadanía, a la política y al sentido último de la democracia.

Por eso la huelga del 29 de septiembre no afecta sólo al movimiento sindical, sino que se trata de una llamada a todos los ciudadanos y ciudadanas que no están dispuestos a que se recorten los valores cívicos, los derechos sociales y la dignidad humana. La ciudadanía europea debe hacerse protagonista y dejar claro su rechazo a los orígenes y la gestión de la crisis. Como ciudadanos, debemos recordar que Europa nos pertenece y que los políticos responden ante nosotros, no ante el Fondo Monetario Internacional ni ante los mercados.
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